RadioCorriere TV
5/01/26
“La serie crece con el hombre y su progreso, contando las dificultades que surgen en el cambio y en el presente”, dice el actor romano que, sobre su personaje, dice: “El mayor desafío sigue siendo el vinculado a su vocación. Don Massimo vivirá una profunda crisis, pero de donde saldrán respuestas muy bonitas.
Una vocación religiosa, pero también profundamente humana. ¿Qué clase de hombre es Don Massimo hoy?
Don Massimo es, en este momento, un hombre lleno de contradicciones, con dudas, dificultades y una búsqueda constante de la fe. Tiene un gran deseo de ayudar a los demás, pero siempre lo hace con gran honestidad consigo mismo, sin ocultar sus propias incertidumbres. Esta temporada también saca a relucir su pasado como excarabinero: hay más acción, más contacto físico, y algunos casos pondrán a prueba su lado más operativo, casi como un exmiembro de las fuerzas especiales. Será puesto a prueba varias veces; en un episodio en particular, se verá obligado a enfrentarse a una amenaza concreta, real, incluso física, que lo llevará a arriesgar su vida. Pero el mayor desafío sigue siendo el vinculado a su vocación: Don Massimo se cuestionará profundamente si es realmente digno de ser sacerdote. Su honestidad lo lleva a pensar que, si no puede vivir plenamente lo que exige el sacerdocio, tal vez debería dar un paso al costado. Es una crisis profunda, pero de la que surgirán respuestas muy hermosas.
¿Cuál es la pregunta más difícil que se hace Don Massimo como ser humano?
Es una pregunta con la que coincido parcialmente: ¿en qué medida lo que nos sucede en la vida, incluyendo dificultades y obstáculos, puede interpretarse como un mensaje divino? Lo más hermoso es intentar encontrar, incluso en las experiencias negativas, una clave para crecer, mejorar y superarnos. Es precisamente en las dificultades donde a menudo se esconde la posibilidad de evolución.
Si Don Massimo pudiera hablar directamente al público y aconsejarle sobre cómo encontrar su lugar en el mundo, ¿qué diría?
Él diría que no hay que tener miedo de admitir la propia fragilidad, ni ocultar las dificultades que todos llevamos dentro. Al contrario, nos animaría a exponerlas, a pedir ayuda y a desear verdaderamente crecer como personas. Escuchar a los demás, perdonar, abrirse a los demás. De ahí nace el amor propio, incluso cuando no se obtienen respuestas inmediatas. Don Massimo diría que hay que seguir escuchando, porque tarde o temprano las respuestas llegarán.
Después de tantas historias y tantos personajes, ¿qué tiene todavía “Don Matteo” que contar a su público?
El misterio nunca se desvanece, porque los misterios también existen en la vida cotidiana. Siempre hay problemas que resolver y cambios que afrontar. La serie crece con la humanidad y su progreso, narrando las dificultades que surgen del cambio y del presente. Resolver los casos se convierte así en una sugerencia para el espectador: una forma de abordar nuevas situaciones con herramientas adicionales, aunque, al final, las soluciones fundamentales sigan siendo las mismas.
¿Cuál es la pregunta más difícil que se hace Don Massimo como ser humano?
Es una pregunta con la que coincido parcialmente: ¿en qué medida lo que nos sucede en la vida, incluyendo dificultades y obstáculos, puede interpretarse como un mensaje divino? Lo más hermoso es intentar encontrar, incluso en las experiencias negativas, una clave para crecer, mejorar y superarnos. Es precisamente en las dificultades donde a menudo se esconde la posibilidad de evolución.
Si Don Massimo pudiera hablar directamente al público y aconsejarle sobre cómo encontrar su lugar en el mundo, ¿qué diría?
Él diría que no hay que tener miedo de admitir la propia fragilidad, ni ocultar las dificultades que todos llevamos dentro. Al contrario, nos animaría a exponerlas, a pedir ayuda y a desear verdaderamente crecer como personas. Escuchar a los demás, perdonar, abrirse a los demás. De ahí nace el amor propio, incluso cuando no se obtienen respuestas inmediatas. Don Massimo diría que hay que seguir escuchando, porque tarde o temprano las respuestas llegarán.
Después de tantas historias y tantos personajes, ¿qué tiene todavía “Don Matteo” que contar a su público?
El misterio nunca se desvanece, porque los misterios también existen en la vida cotidiana. Siempre hay problemas que resolver y cambios que afrontar. La serie crece con la humanidad y su progreso, narrando las dificultades que surgen del cambio y del presente. Resolver los casos se convierte así en una sugerencia para el espectador: una forma de abordar nuevas situaciones con herramientas adicionales, aunque, al final, las soluciones fundamentales sigan siendo las mismas.

